Siempre he tenido la
convicción de que el Rugby no es solo un juego. Sino que es la manera más
sensata de entregar “algo de mí, por una
causa”, y esa causa son mis compañeros y ese algo es mi fortaleza e
inteligencia. Pues no solo entregas
energía sino que detrás va tu voluntad y tu amor a tu club.
Es extraño que cuando
te alejas de una cancha de Rugby, él, hace un llamado a ti desde el fondo de tu
corazón, y hace que regreses o que lo mires de nuevo, te pide que no lo
olvides… que no lo abandones. Sientes una necesidad incontrolable de regresar y
pisar una chancha, de correr, de empujar, de tacklear. Eso y muchas cosas más…
que hacen de este deporte un vicio de amor, un estilo de vida.
Siempre que estas
lejos de una chancha, recuerdas los gritos de tus compañeros, su velocidad, sus
saltos… el climax con tu primer try, pues nadie olvida nunca ese mágico
momento. Haces de tus recuerdos una caja mágica, de la cual tomas poco a poco,
lo que quieres y cuando quieres, pues allí estará todo por siempre. También recuerdas
aquel tercer tiempo en el que tanto rieron y cantaron, pero ninguno más que tu.
Allí se baila, se canta, se pregona se bebe y se grita, pero siempre al ritmo
del Rugby. Al recordar esto sientes una gran melancolía, pues quieres burlar aquel
dolor, que no te permite entrenar o jugar, para regresar y ser nuevamente un
compañero, un hermano en el campo.
Llegas a dar todo en
un partido, sin importar las consecuencias que puedan acaecer, pero tu
satisfacción es siempre, todo aquello que hiciste por tu equipo, y es allí
donde tu tristeza se convierte en el más lindo recuerdo.
Este remembrar se hace
mas nostálgico cuando quieres regresar y vivir nuevamente para recrear lo
vivido y fabricar mas sueños; pero te das cuenta de que la vida y sus
situaciones te dicen que no!!... y sufres… y tratas de olvidarte de todo, pero
no puedes hacerlo y te refugias en los bonitos momentos al lado de tus hermanos
del club y te aferras a ellos, porque sabes que con calma y esfuerzo en
cualquier momento regresaras. Porque mas fácil puedes morir tu, que la pasión
que sientes. Tu aliento para recuperarte es tu amor y tu esperanza es saber que
el rugby sigue y que nada hará que lo saques de tu vida, aunque llegue la vejez
y la nostalgia que sentirás en momentos de lejanías. Pero la vejez y la lejanía
no podrán quitarnos el derecho a amar a nuestro “amor a primera vista”, que es
nuestro gran amor y será el amor eterno. Que llego como un desconocido a llamar
y reclamar nuestra atención, le hablamos de el a nuestros amigos, soñábamos con
el y pensábamos en el, lo extrañábamos (ahora mas que nunca.).
Entonces
¿Por qué negar que el RUGBY HAYA SIDO, ES Y SERA NUESTRO MAS GRANDE
AMOR? ¿PORQUE NO ESCRIBIRLE UNA CARTA A ESE GRAN AMOR?
Por: Julián Restrepo
(LAGAR)
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